A veces hablo sola, lo reconozco. ¡Menos mal, que aún no he empezado a hacerlo en voz alta! A menudo, mientras los demás hablan, y yo parece que escucho, estoy imaginando un relato en mi cabeza.

Un día alguien me dijo “¿Y qué haces con todas esas historias?” “Olvidarlas”, le contesté. “Pues estaría bien que hicieras algo con ellas”.

Y nació este blog.