Si alguien sabe la verdad, que la diga. Y que la diga ya. La negación de los hechos, el no asumir responsabilidades, negar los errores, las huidas hacia delante… son por desgracia de una falta de ética superior, muy superior, a la mentira. Es un delito y un fraude a la confianza de la ciudadanía en general pero también de los electores del PP y de los alumnos de la Universidad Rey Juan Carlos. Esperar que se pruebe y se demuestre no que “lo que uno dice es cierto”, sino que “lo que uno dice es mentira” es de un cinismo alarmante.

 

Las explicaciones públicas han sido faltas de coherencia y de sentido común. Como profesora desde hace quince años en la Universidad, tanto en grado como en Máster y como ex alumna que ha pasado por un programa de Doctorado y de Maestría, puedo dar fe que no funciona así, así como se ha explicado. Para empezar, aunque cada universidad puede tener matices propios en los procesos de acreditación de títulos y de impartición de cursos, por lo general hay unos suceos comunes que son los siguientes:

 

  • Un Máster tiene unos sistemas administrativos que dejan una huella digital: la inscripción, el pago o los pagos, las actas con las notas y el título final. ¿dónde están cada uno de ellos?
  • Un Máster se realiza a partir de un número mínimo de alumnos sin el cual no sería viable la gestión económica del mismo. ¿dónde están los compañeros de promoción de Cristina Cifuentes?
  • La asistencia del alumnado a un mínimo de clases, si bien en algunos centros es requisito indispensable, en otros puede ser más o menos obligatoria, pero en cualquier caso es requisito fundamental para aprobar, la entrega de trabajos y la realización de los exámenes. ¿Dónde están las actas, los exámenes o los trabajos realizados?
  • Un Trabajo Final de Máster está supervisado por un profesor que realiza el seguimiento mediante tutorías y que avala la calidad del mismo antes de presentarlo al Tribunal. ¿Dónde están los correos que confirman las reuniones o los cambios durante el proceso de trabajo?
  • Un Trabajo Final de Máster se presenta ante un Tribunal formado por tres profesores en un acto presencial que dura entorno a una hora o cuarenta y cinco minutos (no los diez que dijo Cristina Cifuentes en su comparecencia) en los cuales el protocolo indica que el alumno presenta su trabajo, seguidamente el tribunal realiza sus comentarios y por último se delibera y entrega la nota ¿Dónde están los informes de los evaluadores?
  • Una vez presentado el Trabajo Final de Máster se entrega el acta a Secretaría Académica para que introduzca la nota en el sistema y se archive la misma. ¿Dónde está el acta (la de verdad, no la falsificación mostrada a los medios)?
  • Los actos de presentación de Trabajos Final de Master (igual que los de Tesis Doctorales) suelen ser ocasiones únicas o que como mucho se repiten un par de veces en la vida. Uno no olvida el contenido de un trabajo que le ha costado meses realizar, ni traspapela el documento, más cuando uno presume de haber sacado un notable ¿Dónde está entonces el trabajo?
  • Cuando un alumno tiene la dimensión pública que en este caso tiene la Señora Cifuentes, suele realizarse una nota de prensa de su paso por el Máster, una fotografía de recuerdo con el Tribunal…  ¿Dónde están los testimonios gráficos?
  • Cuando un alumno presenta su Trabajo Final de Máster no tiene porqué conocer a los profesores que le asignan como Tribunal, pero es indudable que uno no olvida ni a su Tutor ni a su Comité Evaluador. Ni viceversa, especialmente cuando se trata de alguien como Cifuentes  ¿Dónde están los profesores que avalen y recuerden su defensa del Trabajo Final de Máster (porqué está claro que ella los ha olvidado a ellos y que al menos una de las profesoras que firma el acta no es la persona que la evaluó)?
  • En fin no hay documentación, no hay testimonios, no hay pruebas gráficas, no hay rastro digital, no hay trabajo impreso, no hay exámenes, no hay correos, no hay memoria…

No hay dignidad. No hay nada. Qué triste.