Una tarde de verano, en un encuentro informal con amigos, uno de ellos explica una anécdota que provoca un debate sobre la prostitución y el machismo. Como suele pasarme, en el momento de la conversación no se me ocurren más palabras y argumentos que un “qué asco” pero el tema me deja un runrún sobre el que, desde la calma, quiero reflexionar. Pero, primero la anécdota que no tiene pérdida:

Un antiguo cliente de mi amigo, poco agraciado y sesentón, iba a menudo de putas y lo hacía al salir del taller en el que trabajaba, sudado y sin asearse, después de una jornada de trabajo físico. Ante el pasmo que a él le producía esa situación, cuenta que el cliente le replicaba jocoso un “no te equivoques, las que tienen que estar limpitas son ellas”. Para rematarlo, acaba la historia explicando que al salir de su polvo pagado llamaba a su esposa para anunciarle “prepárate que hoy vengo con ganas de follar”.

A partir de aquí se generó una conversación con unos cuántos topicazos. Ahí va lo que se dijo y lo que, tras pensarlo, contestaría ahora:

  • “Las que tienen que estar limpitas son ellas”. El energúmeno que piensa eso es obvio que es un machista de lo más zafio, pero también hay otros que -aunque en versión menos guarra- me parecen igual de machistas. Me refiero a los que dicen tratarlas con respeto porque no insultan o pegan a la prostituta a la que le piden una felación. En ambos casos, el respeto hacia la mujer es nulo. Los dos perfiles de hombres están comprando un producto y lo único que les interesa es un cuerpo dispuesto a un polvo o a una mamada. Consideran a la mujer desligada de la persona lo que me parece egoísta, triste, carente de valores y desde luego machista. Y si encima, luego presumen de querer más con su mujer, me parecen unos fantasmas engreídos y unos degenerados.
  • “Poco agraciado y sesentón, iba a menudo de putas”. De acuerdo, es así como imaginamos el perfil de cliente del puticlub y de la prostituta de carretera. Pero en realidad éste es solo un tipo de putero. Según la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP)abundan los jóvenes puteros de 20 a 40, con una media de edad de 30 años.[1] Por ejemplo, es habitual incluir putas para todos en la despedida de soltero o como colofón de una noche de marcha. Y da igual la clase social, la educación o la edad, si eres guapo o feo, si tienes novia o mujer. Lo único que importa es desfogar y si es entre risas y en plan manada, más divertido y mejor.
  • Muchas lo hacen porque quieren, porque es dinero fácil”. Esa frase se comentó en la tertulia veraniega post-anécdota. No dudo que algunas de las mujeres que se prostituyen ganan más dinero que trabajando como kellys,[2] que tampoco es difícil. Con lo que desde luego no estoy de acuerdo es con que sea dinero fácil. ¿Fácil acostarte con varios hombres cada día- que te tienen que dejar el juju al rojo vivo-, con hombres que no has elegido tú, con los que estás a solas -y no sabes si en peligro- y que desde luego, no te gustan? Pero además… ¿lo dices porque se lo has preguntado? Lo dudo, porque no creo que a ningún hombre le interese la respuesta. Y ahí está el quid del tema. Imagina el bajón como te contesten que no ejercen la prostitución porque quieren sino que están ahí porque les han retirado la documentación, deben dinero a la mafia que las ha traído engañadas o que tienen amenazada a su familia. Por muy machista que seas, si te queda algo de persona, esa confesión no la levantas ni con Viagra. Así que sale más a cuenta no preguntar y mirar para otro lado, como por ejemplo a sus tetas.

Pero, si a ti te interesa la respuesta, ahí va un dato: según Pedro Brufao, autor de Las miserias del sexo (2011, Editorial Catarata/ Fundación Alternativas) sólo el 5% de las prostitutas de España, las de mayor nivel, ejercen su trabajo porque así lo desean. ¡El 5% y las de más caché! Eso dista enormemente del “muchas lo hacen porque es dinero fácil”.

  • “Algunos sino no follarían”: ese es el argumento recurrente por el que se justifica la prostitución. Salvo una excepción, la de los llamados asistentes sexuales[3] (vinculados a las necesidades de los discapacitados, un derecho que está incluso regulado en países como Suiza) no veo que eso sea cierto. Dejando este colectivo aparte, ese “algunos” implica a los hombres poco agraciados que se lo tendrían que currar más para seducir a una mujer si no optaran por el camino fácil de la billetera. “Un tío como yo no podría aspirar a estar con tías como éstas si no fuera pagando.” Explicaba que le confesaba un conocido a un amigo mío. “Me he convertido en un león de zoo” y se refería a que ya no le apetecía salir a cazar sino que se había acostumbrado a que le tiraran la carne en la jaula. “Al final sale menos caro que invitar a una tía a cenar y a las copas…” Es decir hombres que no valen nada (por dentro me refiero) optan por pagar porque es más barato, rápido, efectivo e incluso pervertido.
  • “Es el oficio más antiguo del mundo” o “Mi mujer no hace según qué cosas.” Vamos que como siempre se ha violado (o matado o torturado…) se puede violar (o matar o torturar). ¡Menudo argumento! Por otra parte, muchos de los puteros tienen pareja, una mujer a la que creen que respetan porque a ella no le piden según qué o porque si se lo piden y se lo niega no por eso la van a dejar (como si le hicieran un favor). Simplemente, optan por engañarla buscando lo que desean en el sexo pagado, que implica menos esfuerzo que afrontar tu problema de insatisfacción con tu novia o con tu esposa. Porque seducirla, convencerla, renunciar, pactar, hablar… no son una opción. Y ahí entramos en el siguiente punto.
  • “Prefiero que mi pareja me engañe con una puta a que tenga una amante”. Esta frase se la he oído a infinidad de amigas. Pues que quieres que te diga: yo no. Yo prefiero que, de engañarme, lo hagan porque se han enamorado hasta las trancas, porque quieren a esa persona y la respetan a pensar que han elegido pagar y mirar para otro lado en cuanto a las condiciones por las que esa mujer se prostituye. La primera situación me dejaría con la sensación de pena pero de dignidad. La segunda situación me produciría un sentimiento de pena y de asco, de no reconocer a mi pareja en ese energúmeno que tiene dos raseros a la hora de relacionarse: en un lado las personas que le importan (su familia) y en el otro las personas que no (las prostitutas).
  • “Mi padre, mi hermano y mi marido no van de putas”. Esta frase la digo yo. Para cerrar este post denunciar la hipocresía que hay con el tema de “putas y puteros” (me niego a decir putas y clientes porque dicho así parece que hay una dignidad en ellos que no está a la altura de la realidad). Los hombres hablan entre ellos sin demasiados tabús: algunos cuentan que van de putas -presumen incluso-, otros son más discretos… Pero ninguno se jacta delante de las mujeres. ¿Porqué será? A un hombre le oirás decir “una vez tuve una amante que…” pero jamás le escucharás delante del género femenino “una vez, una puta con la que estuve…” Reconocerlo implicaría algo vergonzoso: que pagas por sexo y por tanto, el poco respeto que sientes hacia la mujer y hacia ti mismo. Así que, si pagas, a las mujeres se lo ocultas y en especial a las de tu familia porque te morirías de vergüenza si tu madre, tu hermana, tu novia o tu mujer lo supieran.

Porque esa es la conclusión: se utiliza a las mujeres a las que se no considera como personas y se mira para otro lado en cuanto a lo que hay detrás de ellas. Se justifica el abuso con excusas (no me queda otra, ellas quieren, es el oficio más antiguo del mundo…) pero como es vergonzante, se oculta la verdad: que son unos puteros y unos machistas.

PD: si quieres saber qué piensa una prostituta sobre los puteros, no te pierdas la carta abierta de Tanja Rahmque que se hizo viral por su sinceridad y crudeza:

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-22/carta-abierta-prostituta-que-piensa-clientes-total-sinceridad_1187152/

 

[1] https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-07-07/hombres-prostitucion-estudio-desmiente-todo_1220583/

[2] Kellys: acrónimo de “las que limpian” con el que se conoce a las camareras de hotel (https://laskellys.wordpress.com/)

[3] https://www.lavanguardia.com/vida/20140126/54400523353/sexualidad-asistencia-sexual-discapacitados-sexo-diversidad-funcional.html